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Clima México es un país con una gran diversidad climática. Siendo profesor de música de cámara en el conservatorio de San Petersburgo contaba años después un alumno llamado Dmitri Shostakovich cómo se sentaba a la mesa y escuchaba a los alumnos sin interrumpirlos, y es posible que hasta atendiéndolos. Su amigo Wegeler dio fe de ello: «Su aversión a tocar el piano para el público había llegado a ser tan intensa que si le exhortaba a ejecutar se encolerizaba. Cuenta Dolly Bardac, hija de su segunda mujer, Emma: «Nunca se separó de un sapo grande de madera, un adorno chino llamado Arkel, que estaba sobre su mesa; se lo llevaba aun cuando salía de viaje. La falta de contratos, su penosa deambulación por las calles, la carencia de dinero y la dieta forzada nada para el desayuno, una salchicha diminuta y un bollo seco para la comida y lo mismo para la cena le impusieron aquel derrotero. Meyerbeer se mezclaba entre el público y cuando llegaba el momento de ovacionar él lo hacía con lágrimas en los ojos y en la boca estas palabras: «Angelo del Paradiso!». En 1893 (26 años) fundó la Iglesia Metropolitana de Jesús Conductor, de la que fue su jefe y, por lo demás, su único feligrés, cuyo objetivo era «atacar a la sociedad por medio de la música y de la pintura». Investido ya de las órdenes menores, al iniciar sus paseos Liszt obligaba a su criado a llenarse el bolsillo derecho con monedas de plata y el izquierdo con monedas de cobre. Seguramente la poción estaba caducada. Cuando se repuso volvió, se decidió a cantar y fue entonces el pianista quien empezó a berrear, debiendo ella abrazarle y consolarle hasta abortar el último hipido. 257 Periódicos En México los periódicos de mayor circulación (en orden alfabético) son El Universal, La Jornada y Diario Reforma, de línea editorial centro, izquierda y derecha, respectivamente. Otro experto en dar a su nombre el lustre que merecía era Paderewski, un tiburón en cuestiones de promoción personal. Cuando la concentración se evaporaba la maquinaria se detenía y los intérpretes seguían siendo para el público un libro abierto, pero más parecido al libro de los muertos egipcio que a otra cosa. Cuenta Enrique Arbós (quien, como de casi todos los chismes, supo también de este) que aquello terminó entre lágrimas y abrazos, sacándole a Nikisch la promesa de no hacer más tonterías y apostar más por Mahler y Brahms que por las escaleras de colores. La ópera es tan mala que en los ensayos siempre eché a correr (especialmente en los actos III y IV) para no verme forzado a oír una nota más».

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Su primo Alexander Siloti, siendo profesor del Conservatorio de Moscú, le ordenaba aprender las más complicadas partituras, a lo que el obediente alumno respondía interpretándoselas de memoria unas horas después. Capítulo 10 Suicidios que no llegaron a más Contenido: Una mujer de por medio (como casi siempre) Música al cuello: esa soga que al final siempre se rompe Mejor un frac que una mortaja Lo que a punto estuvimos de perdernos. En algunos hogares la vida era al revés y la disciplina la ponía el niño, lo que sólo era posible si el progenitor era un visionario al que no le importaba someterse.

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